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La isla de los 5 faros. Claves de la comunicación. Libro de Ferran Ramon-Cortés

La isla de los 5 faros. Las claves de la comunicación. Resumen del libro de Ferran Ramón-Cortes. Una historia de descubrimiento de los mensajes ocultos de los faros de Menorca que enseñan cómo comunicar conectando con la gente que te escucha.

“¿Todavía tienes aquel refugio en Menorca? Ve a pasar unos dias y dedícate a observar los faros”

Este fué el consejo de Max, viejo amigo y profesor de Ferran, después de asistir a una conferencia en la que no había sido capaz de conectar con la gente. Ferran fué a Menorca y, observando los cinco faros de la isla, pudo descubrir su mensaje, único e irrepetible. Cada uno de ellos le reveló una de las cinco claves de la comunicación, que hacen posible que nuestros mensajes lleguen con claridad y eficacia. ¿Los vemos?

los 5 faros de menorca

 

Favaritx: Una única gran idea.

Ferran fué en coche al extremo este de Menorca, al faro de Favaritx, junto a S’Albufera des Grau. Era al atardecer de un frío día de invierno. Se sentó sólo en una rocas, mirando el faro. No sabía que hacía allí, el faro no hablaba. 2 + 1 cada quince segundos, una y otra vez, incesante, invariable. Por más que lo miraba y se esforzaba, no sabía qué hacía allí. Dejando vagar el pensamiento, calculó que la secuencia de Favaritx se repetía cada noche unas tres mil veces. Siempre igual. Exactamente igual las trescientas sesenta y cinco noches del año.

Impregnado de aquella repetición incesante, se dio cuenta de un hecho tan obvio como importante: Fararitx daba, incansablemente, un único mensaje. Un mensaje que se repetía con exactitud y generosidad toda la noche para que cualquier navegante pudiera captarlo desde cualquier lugar del mar. Se imaginó a bordo de un barco que lleva veinte horas en alta mar y con el deseo ganas de llegar a tierra. Y se dio cuenta de que era un mensaje importante para los navegantes. Favaritx comunica un único gran mensaje, totalmente relevante.

En una presentación a veces se quieren explicar muchas cosas, demasiadas cosas, cuando no se tiene claro el mensaje central que se quiere comunicar. Una comunicación en público, sea de la naturaleza que sea, debe apoyarse en una única gran idea que recorra toda la presentación como una espina dorsal. Dispersar las ideas no hace más que confundir al público. Un mensaje valioso y contundente es lo único que recordaran los oyentes cuando haya finalizado la presentación.

Habla sólo si lo que tienes que decir es mejor que el silencio.

Cap d’Artrutx: Las historias brillan.

Ferran llega al faro de Cap d’Artrutx, al sur de Ciutadella, justo cuando el sol se esta poniendo. Se sienta en unas rocas alejadas, de espaldas al mar, con la urbanización y el faro enfrente. 3 cada 10 segundos. No le dice nada. Se pone a pasear y ve las luces de las casas y la luz del faro. Piensa por un momento que desde un barco se deben ver un montón de luces en tierra. Y ve que la luz del faro destaca respecto a las numerosas luces que tiene alrededor. La luz de Artrutx y su mensaje brillan por encima de todas las otras luces.

¿Pero cómo consigue destacar del resto de luces? En primer lugar, ocupando un lugar estratégico, un punto privilegiado de la costa. En segundo lugar, emitiendo una luz de una intensidad más potente que las otras. Y en tercer lugar, teniendo una luz diferente, que destaca. ¿De qué manera se pueden comunicar las cosas para hacerlas brillar más, hacerlas destacar y resaltar del resto de mensajes? Aprovechando el poder sugestivo y la magia de las historias.

Las historias memorables quedan fijadas en la mente, hecho que dificilmente consigue la información pura y dura. Los relatos tienen muchos planos diferentes de interpretación y pueden adoptar matices variados para cada persona. Todo el mundo encontrará una conexión personal con una historia, más allá de lo que nosotros inicialmente hayamos querido explicar.

La distancia más corta entre un hombre y la verdad es un cuento.

Punta Nati: Un lenguaje fácil que conecte.

En esta ocasión, Ferran se embarca por la tarde en una lancha, alejándose un par de millas de la costa oeste, para tener una buena perspectiva del faro de Punta Nati. Con la llegada de la noche, se aleja hasta una cinco millas y, al encenderse el faro, se dirige lentamente hacia tierra. Parpadeo de 3 +1 veces cada veinte segundos. Había una motora y un velero por los alrededores. Todos debían conocer el lenguaje de los faros, extraordinariamente fácil para los navegantes, pero incomprensible para el resto de la gente que no “es de mar”. El faro de Punta Nati habla un lenguaje que comparten todos sus interlocutores y que les conecta fácilmente.

Ferran se da cuenta de un hecho importante: la mayoría de las veces hablaba su propio lenguaje y no el de la gente que le escuchaba. El lenguaje que usamos dice mucho de nosotros mismos. Podemos resultar soberbios, incluso pedantes, si utilizamos un lenguaje sofisticado, incomprensible para los otros, que se empeña en marcar distancias. Pero también podemos optar por ser cercanos y cálidos si usamos un lenguaje que se pueda compartir con los oyentes, buscando anécdotas y ejemplos que puedan conocer. Escoger el lenguaje según nuestros interlocutores ya da un mensaje en si mismo: hemos pensado en ellos.

Utiliza el lenguaje para conectar con los otros y hacerles sentir que tu mensaje es solo para ellos.

Cavalleria: Siente lo que la gente capta.

Para inspirarse con el imponente faro de Cavalleria, al norte de Menorca y cerca de Fornells, Ferran se acerca hasta el mismo pie del faro, observando la impresionante lente giratoria. Las cosas son muy diferentes dentro que fuera del faro. En el interior hay una luz estática y un juego de lentes que gira. No se puede ver realmente cómo es el mensaje que emite. Quien lo puede ver, descifrar e interpretar no es el faro, sino el barco. Por tanto, no es tan importante como sale la luz del faro sino como la reciben los que lo ven desde fuera, desde el mar. Cavalleria enseña que el mensaje que vale es el que se recibe, no el que se emite.

Quien emite el mensaje lo hace con una intención, pero ¿cómo saber como llega el mensaje a quien nos escucha y qué significado extrae de éste? Ferran descubre que hay que estar atentos a las reacciones de la gente, y para ello lo mejor es mirarles a los ojos. Solo si estas en contacto con tus sentimientos puedes saber cómo tu mensaje llega a las personas que te escuchan.

Comunicamos lo que sentimos, solo lo que sentimos. Y lo que sentimos no se puede ocultar.

Illa de l’Aire: Invita en lugar de empujar.

La isla del Aire es un trozo de tierra deshabitado al sur-oeste de Menorca. Ferran se acerca mansamente a la isla con un viejo velero alquilado. Se da cuenta que tiene que ir rectificando el rumbo por efecto de las olas y el viento. Es él quien tiene que mover la caña del timón, quien navega hacia el faro, el cual no hace casi nada, es decir, solo ofrecer la señal para mostrar el camino. El faro le proporcionaba información, pero también le da libertad para que Ferran tome sus propias decisiones. Los faros, con su luz, dicen quien son y donde estan. Anuncian su presencia con fuerza, tenacidad y convicción, pero sin ningún tipo de coacción. Te dan la libertad de acercarte o pasar de largo. Aprende de l’Illa de l’Aire, que un faro da un mensaje que invita a acercarte sin ningún tipo de coacción.

Si cuando comunicamos intentamos condicionar, coaccionar la libertad; cuando nuestra determinación es convencer, no conseguimos nada positivo. Comunicar como los faros significa darnos a conocer, de la manera más brillante y seductora posible, pero ofreciendo la libertad absoluta para que los otros vengan hacia nosotros o sigan otro camino. Comunicar no es arrastrar ni empujar, es invitar.

Es tu convicción la que me convence, y no ningún intento que hagas para convencerme.

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Las 5 claves de la comunicación de los faros.

Recopilando las vivencias de sus visitas de invierno a los faros de Menorca, Ferran nos sintetiza los cinco aprendizajes de la comunicación serena de los faros:

  1. La necesidad de tener un único gran mensaje
  2. Hacerlo memorable a través de las historias
  3. Utilizar un lenguaje que conecte con la gente
  4. Estar pendiente de lo que la gente capta, no de lo que quiero decir
  5. Estar convencido e invitar, en lugar de intentar convencer

La vida se vive con el corazón, no con la cabeza.

¿Que opinas de este fantástico libro de Ferran Ramón-Cortes? ¿Crees que lo puedes aplicar en tu próxima presentación de tu empresa? Te aseguro que es compatible dar información racional y, al mismo tiempo, tocar los corazones de tu público en el ámbito empresarial. ¿Lo probamos?

Enlaces:

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