porque mis egos me hicieron fracasar como empresario

Hace poco descubrí porque mis egos me habían hecho fracasar en algunos proyectos empresariales. Fue después de asistir a una deliciosa conferencia de Gema Martíz que presentaba en la EEC su maravilloso libro “¿Quién ha visto mi ego?”. Aquella noche casi no pude dormir, algo se removía en mi interior. Y es que empecé a desenmascarar a mis egos y a entender las razones que habían sido el origen de algunos de mis errores como emprendedor. No quiero dar lecciones a nadie, sino sólo mostrar mi experiencia por si le resulta útil a alguien.

¿Para qué sirven los egos?

Como ya he dicho en la introducción, Gema Martíz me impresionó en la presentación de su libro porque percibí claramente que no era un ensayo teórico, sino que era una plasmación sincera de sus vivencias sobre los egos. Por eso me conmovió. Voy al grano sobre los diferentes tipos de egos:

  • El gracioso
  • El victimista
  • El criticón o quejica
  • El cotilla
  • El mandón
  • El iracundo
  • El orgulloso
  • El sabiondo
  • El perfeccionista

Imagina que tus egos son tus capas protectoras, tus corazas, que te protegen de los males que te puedan causar los otros. Detrás de tus egos te sientes seguro. Como si estuvieras dentro de una serie de matrioskas rusas.

los egos son como las matrioskas rusas

¿Cuales son tus egos?

Ahora te propongo un mini ejercicio para desenmascarar tus egos:

  • Coge un objeto y lo envuelves con unas cuatro servilletas de papel. Son tus corazas protectoras.
  • Después escribe en la servilleta más exterior el nombre de tu ego principal. Despliega esta servilleta y piensa en qué ocasiones se te ha manifestado y habla en tu nombre. Y de qué te protege.
  • Ahora escribe un segundo ego en la servilleta exterior y realiza el mismo ejercicio de introspección.
  • Realiza el mismo proceso para las dos servilletas siguientes.
  • Puedes hacerlo con una sola servilleta, si consideras que solo tienes un ego, o bien añadir más servilletas si crees que tienes más de cuatro. Pero tampoco te machaques.

Al final tienes el objeto que habías envuelto sin protecciones, desnudo. Tu esencia auténtica. Supuestamente vulnerable y paradogicamente fuerte, desde la humildad. ¿Y tú, quién eres de verdad? ¿Porqué te cuesta mostrarlo?

Mis egos y su efecto como empresario

Por si te sirve de algo, te explico mi proceso de cómo descubrí mis egos y las razones profundas de porque algunos de mis proyectos empresariales no salieron bien:

1.- El sabiondo

Mi primera capa de ego es el sabiondo, que cree saberlo todo. ¿Y claro, si ya creo que lo sé casi todo, necesito escuchar a mis colaboradores? ¿Para qué escuchar si ya sé más que los otros? ¿Qué me pueden aportar y qué puedo aprender de mi equipo? ¿Nada?

Este ego sabiondo es muy común entre los empresarios como yo. Nos impide escuchar y reconocer que nuestros colaboradores nos pueden aportar sus experiencias, conocimientos y puntos de vista innovadores.

En mi caso he llegado a aceptar que no lo sé todo y que nunca podré llegar a saberlo todo. Y gracias a mi coach, he entendido que la gente no me valora por lo que sé, sino simplemente por lo que soy. Manifestarlo ante mi equipo no me hace más débil, sino más cercano, permitiendo el aprendizaje común.

2.- El mandón

Mi segunda capa es el ego mandón. ¡Qué fácil es tener este ego cuando tienes el poder! Me protege de mis inseguridades, porque supuestamente un directivo no puede tener dudas. Si no puedo convencer a mi equipo sobre mis decisiones, siempre puedo imponerlas, y me quedo tan tranquilo. ¿O no?

El ego mandón de los empresarios nos hace perder muchas oportunidades de escuchar de nuestros equipos nuevas maneras de hacer las cosas en las empresas. Cuando en algún caso me ha salido el ego mandón y he acabado diciendo: “Porque sí, porque lo digo yo”, en realidad mi autoridad moral ha bajado.

Identificar que tengo este ego mandón me sirve para escuchar primero, buscar el consenso, convencer o cambiar de opinión si el otro tiene la razón. ¡Qué difícil me resulta reconocer que puedo NO tener la razón!

3.- El perfeccionista

Mi tercer ego, o servilleta que me envuelve, es el ego perfeccionista. Nunca es suficiente, siempre lo puedo hacer un poco mejor desde la exigencia de llegar a un umbral al que nunca llego. Esto cansa a uno mismo y a los que me rodean. ¡Qué pesado!

Como empresario, este ego perfeccionista en ocasiones me ha hecho perder el tiempo, los recursos y el dinero en buscar la perfección en cosas de poca importancia en lugar que enfocar la empresa en los temas realmente relevantes para el negocio. ¿Te suena?

Descubrir que tengo este ego perfeccionista me resulta muy útil, ya que a partir de ahora vivo con más liviandad que soy imperfecto, por suerte. A nadie le gusta relacionarse con un don perfecto, sino simplemente con una persona tal cual, sin más.

4.- El criticón

Este ego me sale pocas veces, pero está ahí. Es el que se manifiesta cuando me creo que estoy por encima de los otros, cuando me siento superior. Aunque creo que no lo estoy haciendo, ahora descubro que critico las opiniones de los otros más de lo que estaba creyendo. Y claro, a la gente le molesta que le critique, sin escuchar de verdad, porque creo que estoy por encima, en posesión de la verdad.

Como empresario este ego criticón, cuando me ha salido, solo me ha aportado que mis colaboradores optaran por callar sus puntos de vista. ¿Para qué hablar si el jefe te critica lo que dices? ¿Sabes como empresario toda la riqueza que queda dentro de tus equipos por criticar sus ideas? ¿Es bueno para tu negocio?

Desenmarcarar este ego me sirve para reconocer que no estoy por encima de los otros, sino que estoy a su mismo nivel, a su servicio para escuchar y avanzar juntos.

Mi esencia vulnerable

¿Y una vez descubiertos mis egos, qué queda en el muñequito más pequeño de mi matrioska? Simplemente mi esencia de Albert, capaz de mostrar que no lo sé todo, que no tengo siempre la razón, que no soy perfecto y que no estoy por encima de los otros. Sin mis corazas parezco más vulnerable, cuando en realidad manifestarlo me hace más fuerte. ¿Quién puede hacerme daño cuando ya he mostrado que he bajado del pedestal?

desnudo sin mis egos

¿Y si no soy todo esto, qué soy? Os invito a haceros la misma pregunta. Os gustará lo que sois, lo que mostráis en los momentos de intimidad, sin tener de demostrar no sé qué a no sé quien. Permitidme que me lo quede para mi, porque también tengo mi dosis de pudor. Solo os diré que es algo similar a que quiero aprender a ser un modesto farero al servicio de los navegantes.

“Egotegias” para no alimentar a tus egos

Gema Martíz, en su conferencia, nos comentó cuatro estrategias (“Egotegias”) para no hinchar más tus egos. Tus egos seguirán ahí, no intentes eliminarlos ni luchar contra ellos. Simplemente acepta que están allí y que ahora eres capaz de reconocer cuando hablan en tu nombre. Lo que sí puedes hacer es dejar de hincharlos para que se vayan haciendo un poquito más pequeños y tu esencia pueda mostrarse en más ocasiones. Esta egotegias son:

  1. Deja de querer tener razón.
  2. Deja de buscar los defectos.
  3. Deja de querer que te quieran. (Acéptate a ti mismo primero)
  4. Deja de buscar la felicidad afuera. (Está en ti mismo)

¿Qué pasaría si a los empresarios se nos bajaran los egos?

¿Cuántas empresas no crecen porque sus empresarios ya creen saberlo todo y no escuchan a su equipo? Es más, cuando los egos toman el mando de los empresarios, no son capaces ni de escuchar a sus clientes, a su mercado. Y sin conocer a fondo lo que de verdad necesitan los clientes, están perdiendo muchas oportunidades de hacer crecer su empresa.

En cambio, cuando un emprendedor es capaz de mostrar que es una persona humana, con sus limitaciones y con un compromiso muy firme en hacer crecer su empresa, es capaz de escuchar a su equipo, implicarlo en su reto y construir juntos una empresa más rentable, en la que dé gusto trabajar.

¿Empresario/a, estás dispuesto a descubrir tus egos y a mostrar tu esencia a tu equipo? Gracias por tus comentarios.

Si quieres, puedo acompañarte en este camino y entrenar a tu equipo para alcanzar, juntos, grandes retos para tu empresa.

PD.- ¿Ya sigues mi blog? 🙂

9 comentarios

  1. Hola Albert: Lo que rescato como sumamente positivo de tu post son las Egotegias, más precisamente cuando hablás de nuestro approach hacia ellas.
    La clave para mí, respecto del Ego, es precisamente esa: aceptarlo, hacernos “amigos”, no luchar contra él porque no se trata de vencerlo sino de atraerlo para llevar con él una buena comunicación. Esta y su manifestación, la conversación, es la que nos permite desde nuestra integridad, formación y transformación personal, trascenderlo sin desprecios, valorando su poder pero sin someternos a él.
    ¡Muy buen post!
    Saludos

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    1. Hola Rita. Gracias por tu aportación. Tienes toda la razón cuando dices que no hay que librar una batalla a muerte para vencer los Egos, sino simplemente aceptar que están allí y saber convivir con ellos. Un abrazo.

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  2. Felicidades Albert!!
    Fantastico artículo, no solo por la forma y por el fondo, sino también por la gran dosis de humildad que supone hablar de nuestro propio ego (o de varios de ellos) con tanta naturalidad y generosidad.
    Gracias por compartirlo!!

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  3. Felicidades Albert!!
    Fantástico artículo, no solo por la forma y por el fondo, sino también por la gran dosis de humildad que supone hablar de nuestro propio ego (o de varios de ellos). Gracias por tu valentía y generosidad al compartirlo.

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  4. Hola Albert,
    La verdad es que estoy impresionada con el cambio de observador que has hecho durante estos últimos meses.
    Has trabajado muy duro para conseguirlo, para superarte…eres un gran ejemplo a seguir.
    Darte mi mas sincera enhorabuena y decirte que desde ahí, estoy convencida, que llegaras donde te propongas!!!!
    Un besazo
    Patricia

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  5. Hola Albert. Soy Gema Martíz, la del ego. 🙂 Acabo de encontrar por casualidad este post que publicaste después de la conferencia que di en la EEC de Barcelona hace más de un año. Me ha conmovido tu capacidad de reflexionar y plasmar lo que allí contamos. Gracias por tu divulgación y generosidad. Confío en que desde entonces hayas seguido progresando en tu proceso de auto-conocimiento. Es un camino que a veces resulta duro y amargo, pero que al final, siempre merece la pena.

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